Dia 5 de competición

   

      

Bueno, esto se acaba, ha sido una  pena la Meteo que hemos ¨padecido¨,  pero ya sabíamos que era una embarcada respetable.

Por fin el último día me ha salido un vuelo digno, las térmicas potentes, y eso el Speed Astir lo agradece, pues cuando los días se estropean, y hay que apurar los ¨0¨y ¨0.5¨no es el mejor avión. Había calles de nubes relativamente bien orientadas en el rumbo de vuelo y había que saltar de unas a otras, pero con 1.200 m de techo Q F E y tramos de 40 Km sobre pinos, el asunto se complica. De hecho, incluso ese día hubo dos tomas fuera de dos alemanes, y es que en cuanto te quedas un poco bajo, la prioridad

son las (escasísimas) zonas aterrizables, que para nada  coinciden con las ascendencias.

Salimos juntos Jorge y yo y fuimos un rato con dos lituanos, bastante rápido, el primer tramo con viento en cara. Poco a poco Jorge se fue quedando, pues el Cirrus iba peor a esa marcha y en cuanto pierdes la zona cercana a las nubes, tienes que pararte a subir, si no, ya puedes dar el vuelo por terminado.

Mediado el vuelo, fui cogiendo confianza y dejé también a los lituanos, continuando con R4, creo recordar. El vuelo era una A.A.T. de dos horas, y al final, ajustando en una calle, vi que entraba en tiempo y no intenté nada más. Gastando la altura inicié la vuelta en planeo final, pero hay que vivir una arribada de éstas, con viento de costado, colinas cuya altura coincide con tu senda de planeo y sobre todo árboles y árboles sin un solo agujero.

Al final, muy contento, hice más de 105 km/h y a pesar del hándicap, en el puesto 27, que me llena de alegría después de los fiascos iniciales.

En resumen, que estando entrenado  rindes más y que hay que pensar en ello para el futuro, aunque de éstos detalles continuaremos hablando próximamente.

Por cierto, quiero comentar la técnica de aterrizaje que nos contaron en un Briefing de tomas fuera.

Se trata de entrar en un agujero verde de un bosque con pinos y abetos de 15 ó 18 m. de altura, y por supuesto sin longitud suficiente para entrar planeando.

Pues bien, se aproxima el velero lo más cerca posible del comienzo del agujero, y justo al llegar al límite, se pone en pérdida con todos los frenos fuera. El avión pierde altura muy rápido justo por delante de la primera fila de árboles y antes de tocar el suelo metes los frenos para volver a planear  y aterrizar muy corto. Es un zigzag vertical que no quisiera experimentar nunca.

Bueno, me despido de momento, y dentro de unos días (yo vuelvo por carretera) seguiremos en contacto, agradeciéndoos a tod@s vuestro interés por nuestra aventura.

Un saludo desde el green summer noruego.

 

Miguel Cruchaga