Conclusiones
Hay que destacar la buena organización del campeonato. Aunque para Noruega era la primera vez que hacían un campeonato de este nivel, contaban con gran cantidad de personas experimentadas y voluntarios muy bien organizados. El aeródromo contaba con excelentes instalaciones (un hangar para briefings, taller, oficinas, residencia, etc) y previeron medios de gran calidad como las 8 remolcadoras pawnee de gran potencia o la red inalámbrica en todo el campo.
El evento tuvo la presentación que corresponde a un Campeonato de Mundo. Hay que destacar la ceremonia de apertura por su elegante desfile, espectacular ceremonia y posterior exhibición aérea. La organización se esforzó mucho en la difusión del campeonato tanto en prensa como en televisión, como prueba la presencia del príncipe Hakoon el 4º día de campeonato. Otro importante medio de difusión fue internet ya que, además de las páginas web del campeonato y de cada Federación, contaban con un sistema de seguimiento de veleros que permitía seguir la carrera en tiempo real. Por el momento a través de Internet solo daba clasificaciones, pero en la carpa principal tenían montada una pantalla gigante en la que se podía seguir la carrera como una animación 3D con un grado de realismo realmente sorprendente.
Lo más decepcionante del campeonato fue la meteorología, de los 13 días previstos de competición solo se pudieron volar 5. Esto influyó negativamente en los resultados ya que resultan menos fiables, pilotos como Peter Mason (campeón hace dos ediciones) quedó en un sorprendente puesto 44.
La participación española contaba con más ganas que experiencia, como muestra el inexplicable error el 2º día de competición, en el que ambos pilotos, junto con 7 veleros más, rebasaron un espacio aéreo prohibido 80 y 25 metros, con la consecuente descalificación. Esto, junto con los pocos días de vuelo, causó una clasificación poco realista en la general. No obstante, hay que resaltar el 7º puesto de Jorge Arias el primer día, lo cual causó mucho interés por parte de otros competidores respecto de ese, hasta entonces, desconocido.
En general el balance español ha sido muy positivo y proporciona una experiencia muy interesante para el futuro. A corto plazo Miguel Monedero tiene previsto participar en el Mundial Junior del 2005. La experiencia ha servido de gran utilidad para conocer técnicas, procedimientos, requerimientos, etc. De este tipo de eventos. Además ha establecido contacto con pilotos y personas relacionadas con ese campeonato. Esto facilitará la organización de la representación española y aumentará las posibilidades de Miguel